martes 17 de noviembre de 2009

Libros firmados


Algun@s lector@s me han preguntado cómo podían conseguir los libros del Diario firmados. Yo siempre les recomiendo que compren en Lulu pero allí no los pueden conseguir firmados y, como también soy de esos que tienen predilección por la dedicatoria personalizada, podéis solicitarlo en la siguiente dirección: moguer (arroba) gmail.com, donde podéis adquirir una copia firmada y dedicada de cualquier de mis libros. ¡No olvides dejar la dirección postal y el nombre para la dedicatoria!

Los precios (porque todo tiene un precio) son los siguientes:

· Las palabras mágicas (NOVELA)
22,95€ (gastos de envío incluidos sólo para España*)

· Diario de un feo recién divorciado 3: Última temporada (2009)
17,95€ (gastos de envío incluidos sólo para España*)

· Diario de un feo recién divorciado 2: Las páginas de 2008
17,95€
(gastos de envío incluidos sólo para España*)

· Diario de un feo recién divorciado (El comienzo)
17,95€
(gastos de envío incluidos sólo para España*)

PACKS:
· Diario de un feo (dos volúmenes)
29,95€ (gastos de envío incluidos sólo para España*)

· Diario de un feo (tres volúmenes)
39,95€ (gastos de envío incluidos sólo para España*)


(*) Para otros países, consultar los gastos de envío.


El pago debe hacerse a través de Paypal, ingresando el importe correspondiente en la cuenta moguer (arroba) gmail.com. Ante cualquier duda, no dudéis en preguntar y, sobre todo, gracias por estar ahí leyendo.

martes 3 de noviembre de 2009

Resumen del encuentro verde

El II Encuentro de Verdes Escritores y Escritoras, a pesar el truculento título, terminó con poca ecología y elevadas dosis de poesía. José Manuel Alfaro, organizador del encuentro, vio recompensado su esfuerzo con un elevado número de poetas (treinta y nueve) que respondieron a su convocatoria. Por suerte, los recitales se dividieron en tres días, el primero de ellos en un instituto de Moguer, porque las dosis de poesía recitada fueron tan intensas que hubo momentos en que estuvimos a punto de levantarnos y pedir un receso.

Hacer un resumen de tres días de lecturas ininterrumpidas sería un poco espeso. Calculemos los picos del gráfico y dejémoslo en una sinopsis. Abundaron los poetas (Carmen Ciria, Josefa Virella, Ramón Llanes) y narradores (Paco Huelva, Marcos Gualda) inspirados, faltaron algunos, volvieron otros de la edición anterior, se repitieron experimentos musicales pretendidamente poéticos, hubo también accesos de esa reivindicación ecológica que pretendía el encuentro (Dolo Vidosa y su amada ría) e incluso algunos de esos inevitables personajes que, a falta de genialidad, basan su proyecto poético en llamar la atención incrustando tacos en sus versos como el niño que escribe «puta» en la pared.

Después de leer mis poemas, Eladio Orta, tan implicado siempre, me echó en cara mi pesimismo sobre el hecho ecológico. Sinceramente, por mucho que la sociedad se esté moviendo, sigo pensando que, por cada uno de nosotros que se implica, hay diez mil que pasan del asunto. No llegamos a un acuerdo.

Volví a coincidir con Santiago Aguaded, que me regaló una edición en portugués de Sortilégio de silêncio (4Águas Editora, 2009) Es la segunda traducción que se hace de sus poemas en Portugal.

Afortunadamente, también ocurrieron interesantes descubrimientos, como la intimidad hecha poema de Nuria Pérez, tan etérea que parecía poder quebrarse en cualquier momento, en cualquiera de sus frágiles palabras tan bien engranadas; el latir isleño de Montserrat Fillol, con sus sentidos paisajes exactos; o el verso pensado para la escena de El Cangrejo Pistolero.

Precisamente con Antonio García Villarán y con su réplica, el guitarrista Vicio, tuvimos José Manuel Alfaro y yo la oportunidad de charlar delante de unas copas (he olvidado cuántas fueron) hasta bien entrada la madrugada. Serían eso de las tres cuando abandonamos el bar Zaratán tras haber desmenuzado el mundo de la perfopoesía y de la edición independiente (Antonio G. Villarán y su socia Nuria Mezquita llevan palante Cangrejo Pistolero Ediciones). Asistimos a una prueba de resistencia de uno de sus libros, ediciones ilustradas y muy, muy cuidadas que parecen soportar incluso una guerra nuclear y discutimos los cuatro sobre cómo aguantar chaparrones de egolatría literaria (y perfopoética) ajena. También repasamos un sinfín de chismes, ya que José Manuel lo sabe todo de todos los poetas y llegamos a la conclusión de que podría hacer un programa en Literalia.tv del tipo de Sálvame o DEC.

martes 27 de octubre de 2009

Querido maldito diario


Querido maldito diario, que diría el otro Félix, el Feo, mi alter ego de Diario de un feo recién divorciado, esto llega a su fin.

Todos los capítulos de la novela/blog están escritos y colgados en la red para que vayan apareciendo publicados en la fecha y a la hora que conviene al desarrollo de la acción. Han sido dos años y medio de un diario en cuyas páginas un personaje, Félix, al que los lectores en sus comentarios comenzaron a apodar cariñosamente el Feo, ha vivido una "vida" llena de tropiezos, unos malos y otros peores, a través de mis palabras, siempre en directo y con público presente en el enorme plató de internet.

220 seguidores, más de 90.000 visitas, alrededor de 4.000 comentarios, dos entrevistas en televisión, una en la radio y otra en El Mundo, tres volúmenes en papel (el tercero aparecerá antes de navidad en la librería de Lulu.com) para los que han querido revivir en la privacidad del sofá lo que se vivió en la red a través de 390 entradas, 390 páginas de un diario casi real que confundió a menudo a los lectores y en especial a las lectoras, muchas de las cuales dejaron en los comentarios palabras de sentido aliento o de provocadoras intenciones. Todo era ficción y, como todas las ficciones, tiene un principio y un final.

El último capítulo aparecerá el 20 de noviembre, festividad de San Félix de Valois, y como en una celebración Félix, el entrañable Feo al que todo el mundo anima, dirá adiós a sus desventuras y (quizás) encontrará la paz que su deshecho espíritu necesita porque, como todos los buenos personajes, merece un algo de redención.



martes 20 de octubre de 2009

II Encuentro de Verdes Escritores en Moguer


martes 13 de octubre de 2009

De ángeles y realidades

Este largo fin de semana, mientras la mitad de España desconectábamos del mundo paseando a los perros acunados por el rumor del monte en Vejer y la otra mitad se conectaba a una conciencia activa abucheando a ZP, el mundo seguía girando y la bandeja de entrada de mi correo electrónico almacenaba mensajes a ritmo de trastero.

Uno de ellos llegó de la Asociación Apolo y Baco, una asociación nacida de Apoloybaco.com, página web pionera en España y ya consolidada como referente para los amantes del vino, de la literatura y del jazz; en fin, de los placeres de esta vida. Desde hace cuatro años, organizan un certamen literario de prosa y poesía en el que este año había participado. Es difícil describir lo que se siente cuando llega un email (o un carta, que Correos sigue funcionando) de un certamen en el que has participado.

El resultado no ha sido el mejor. Sólo he quedado finalista, pero el relato que envié (De ángeles y realidades) es uno de esos textos que se escriben con pasión y que se dejan querer con el paso del tiempo. Siento por él un cariño que hace que, más que desear el premio, sienta que su destino era el que ha merecido: aparecer publicado en la antología que Apolo y Baco editarán al efecto y que se presentará en la próxima Feria del Libro de Sevilla.

El jurado y los amigos de Apolo y Baco durante las deliberaciones del certamen.

miércoles 23 de septiembre de 2009

El momento

Ha llegado el momento. Ha sido una aventura de más de diez años, desde que comencé a escribir estos relatos hasta que la semana pasada pude tener en mis manos, encuadernado y con el olor a imprenta de recién nacido, un ejemplar encuadernado de Lienzos en blanco.

Ha llegado el momento. Muchas cosas han ocurrido en este tiempo. Muchos proyectos crecieron y algunos vieron la luz. Ahora el parto ha pasado. Pero cuando uno habla de momentos en literatura bien puede hablar de días o de años. Una página puede narrar la brevedad de un sentimiento, de un segundo, o la épica de un milenio resumido en unas líneas. Aún no hay fecha para la presentación del libro ni para que esté en los estantes de las librerías.

De momento y hasta que salga a la calle, voy a acunar este ejemplar que, de momento, como todos los hijos, es único.

lunes 14 de septiembre de 2009

Trastorno disociativo

Dicen que el trabajo de escribir ficción implica síntomas cercanos a la esquizofrenia. Bien, puede ser cierto.

Hay días en que uno se levanta con el personaje metido en la cabeza. Lleva semanas o meses "viviendo" con el personaje a un nivel extremadamente íntimo. El alquiler que se paga por vivir como inquilino de sus pensamientos no es otro que una especie de esquizofrenia leve en la que, a ratos, el escritor piensa como el personaje. A veces, esto pesa.

Escribir una novela es un trabajo de meses y quizás años, un viaje del que uno conoce el punto y la fecha de partida pero no el destino ni la hora de llegada. El viaje tiene áreas de descanso y no son pocas las ocasiones en que el autor utiliza estos momentos de descanso para ¡escribir! Durante la elaboración de mi primera novela larga (Las palabras mágicas), tarea que me llevó dos años y medio, escribí una veintena de cuentos y relatos cortos. La estadística no está mal porque hace suponer que el viaje tuvo casi un área de "descanso" cada mes.


Ahora, desde la distancia, valoro la necesidad de estas áreas de descanso. Mi teclado lleva acumulados dos años y medio de un diario personal que no me pertenece, en el que un personaje habla a través de mí. Sumémosle áreas de descanso. Sumémosle también una novela que vagabundea por mi mente desde principios de año y que ya tiene forma esquemática, un principio, un final y una treintena de páginas mecanografiadas en mi disco duro. Sumémosle también el personaje que interpreto en mi vida privada... Son demasiados personajes para una sola esquizofrenia. ¿Me estaré volviendo loco o es simplemente cansancio mental? Un médico podría etiquetarlo como trastorno de identidad disociativo, pero el bolsillo no me da para tanto y no quiero acabar como un personaje de Woody Allen.

Voy a dejarlo en cansancio mental, que es más de andar por casa. No puedo con tanto personaje. Me hablan, me preguntan cosas, les doy opciones y arreglo sus problemas (a veces, los empeoro) y siempre me asaltan en los momentos más inadecuados de mi otra vida, la de andar por casa. Por eso llevo meses madurando el proyecto de asesinar a uno de ellos, al menos literariamente. El Feo no tiene solución. Anda enrollado con una mujer casada y los lectores están convencidos de que es lo más cerca que volverá a estar del matrimonio. Yo podría arreglarlo, pero no quiero. Le tengo cariño (como los lectores) a su peculiar forma de hundirse. Es un experto en caer, un filósofo de sus propios miedos y penas.

Pero también es un mal vecino. No puede vivir al lado de mi nuevo personaje, el que alimenta mi nueva novela, ni se lleva bien con los de mis relatos cortos, más profundos y más terrenales y más eruditos y más épicos... De modo que he de tomar una decisión. El Feo desaparecerá de la blogosfera en breve. Tengo pensado el final. Existe un borrador. No será un final feliz pero tampoco se hundirá del todo. Un hombre solo puede sobrevivir en la sociedad desestructurada que estamos terminando de crear. Será un final acorde con su personalidad y con su pasado. Pero será un final.


viernes 19 de junio de 2009

El tiempo recobrado

El viajero pasional llega a una edad en la que, sin perder el respeto a Proust, salta directamente al último volumen de la colección para recobrar el tiempo que sabe que no debería perder(se) buscando el camino largo, sobre todo si apenas dispone de tiempo y existe un atajo hacia la X que marca el lugar. Así, un trasbordo puede convertirse en todo un viaje, una espera en una estancia y, si tiene que pasar 28 horas obligadas (por ejemplo) en Madrid, cogerá el atajo necesario para no mustiarse en una estación o en una habitación de hotel. El único suicidio permitido si uno pretende dejar que se le mustie el tiempo es sentarse en una terraza con un buen libro.

El pasado fin de semana tuve que pasar 28 horas en Madrid por obligación. Haciendo uso del móvil –porque últimamente nunca llevo reloj– y con el plano del metro en la mano, decidí revivir mis mandamientos de recobrar tiempos perdidos, acelerando el paso en los caminos para destensar el tiempo en los lugares adecuados.

Entre otros lugares donde perder el tiempo en solazar la vista y el espíritu, el viajero pasional puede acercarse a La Casa Encendida, uno de esos milagros que aúnan arte y público, donde encontrará, por ejemplo, una exposición llegada del MoMA, una colección de 500 retratos de Nueva York, ilustraciones de un siglo que ha convertido a esa ciudad gris en sus sombras, rectilínea y deshumanizada en sus números, en un mito romántico, acogedor en su blanco y negro, pleno de una humanidad diversa y apetecible. Allí estaba alguna de las fotografías de pies de Lisette Model, algunos Cartier-Bresson, retratos que Irving Penn hizo de Jerome Robbins, Igor Stravinsky... y una reproducción de un retrato de grupo realizado por Jacob August Riis llamado Nido de maleantes. El nombre lo dice todo. Aquellos tipos duros sugerían historias para más de un relato.

El viajero pasional mira librerías, pero siempre acaba comprando lo que menos espera. En esta ocasión, tomó el metro hasta Fuencarral para acabar en El Bandido Doblemente Armado, una cafetería que toma el nombre de una novela de Soledad Puértolas y que atiende su hijo, el también escritor Diego Pita. Es un sitio único, recogido en el exterior, con su escaparate de librería que nos sorprende al entrar convirtiéndose en bar. Al fondo hay una librería, atendida por el propio Diego, atento y abierto a atender las dudas del lector comprador que desee comprar un libro aunque sean las dos de la madrugada. La hora era más temprana, y aproveché para rebuscar en las estanterías, ejercicio en el que siempre acabo llevándome a la caja más libros de los que pensaba. Encontré uno de segunda mano (¡sí, también tiene libros usados!) de David Lodge que no había leído, pero se me había antojado uno de E.L. Doctorow: Ragtime, que había visto en el escaparate. Diego me dijo que estaba fuera de imprenta y no dudé en que tenía que llevármelo. Justo entonces me acerqué a la mesa y allí estaba, un librito de cuentos, un insólito bestiario escrito por el propio Diego Pita, que no te lo recomendará por pudor de autor, pero que allí estaba, a la vista, tentando al visitante pasional. No lo pude evitar, lo cogí y le pregunté con sorna si me lo recomendaba, a sabiendas de que no iba a tener otro remedio que llevármelo.

Después, como premio, me senté en la parte correspondiente a la cafetería del local, donde pude resarcirme del calor con un enorme té moruno helado que el barman adornó con una aromática ramita de hierbabuena, y la música, espectacular. Saqué mis libros recién adquiridos y me recosté en la silla a dejarme sorprender por las primeras páginas de Ragtime, habiendo saciado dos de mis predilecciones, los libros usados, de los que algún día hablaré, y los libros firmados.

Al día siguiente, contando las horas para tomar el tren, cumplí con la visita de al Caixa Forum, tan útilmente cercano a Atocha, que siempre cuenta con alguna exposición interesante, y me dejé caer por la Feria del Libro de Madrid, aunque, como suele ocurrir, al viajero pasional este tipo de acontecimientos tan magnificados, con sus trescientas y pico casetas, le producen una especie de Síndrome de Stendhal que da como resultado que vuelva con las manos vacías. Menos mal que siempre queda la Cuesta de Moyano, más asequible en precio y en títulos, donde uno puede recuperar algún clásico por poco dinero o encontrar libros que jamás imaginó que existieran, en el misterio de sus casetas gris rata.

Por último, el viajero pasional siempre vuelve con lo más valioso en la maleta, algunas ideas y algunas líneas garabateadas que darán lugar a más líneas y más páginas y más historias con que saciar el ansia de escribir. En ello está.

martes 16 de junio de 2009

La entrevista, al fin

Como prometíamos la semana pasada, aquí está la entrevista realizada con los lectores de Diario de un feo recién divorciado con motivo del lanzamiento del segundo libro de la serie. Félix Amador Gálvez contesta a las preguntas que los lectores han enviado:

Edu fue el primero en preguntar: ¿Cómo se vive una vida tan sinparar? ¿Al feo no le da nunca un yuyu de tanta aventura?
FAG: No cabe duda de que no es lo mismo leer una novela sentado en la terraza con un café al lado que en la pantalla del ordenador. El Diario es un diario porque eso facilita su estructura pero también porque crea un ritmo, y ese ritmo no puede parar, tiene que seguir siempre con nuevas aventuras, desventuras y sorpresas. De lo contrario, no habríamos llegado a 70.000 visitas ni tenido tantos seguidores.

VERONICA preguntó: Yo me muero por saber qué es y cómo se hace el "oso hormiguero". Besos al feo.

FAG: Je, je, qué curiosona eres. Por suerte, la curiosidad es uno de los factores que sigue moviendo el blog hacia adelante. El Oso Hormiguero es sólo una artimaña, una técnica para enganchar a los lectores y obligarles a dejar un comentario, como hacen los humoristas cuando conectan desde el escenario con el público. Podría haberse llamado Mono Aullador o Canguro Cachondo. La respuesta habría sido la misma: preguntas de los lectores y especulaciones, muchas e interesantes especulaciones sobre cómo se hace...
eva- lazarzamora preguntó, con toda la curiosidad del mundo: Yo quiero saber como acabó la historia con la vecinita de la camisetita pegada al cuerpo...
FAG: Las aventuras nunca acaban. La vecinita está ahí, tiene posibilidades y ocurrirán cosas. Creo que nadie duda ya de que es imposible que el Feo encuentre el amor de su vida. Es más difícil que intentar que se centre en el mundo en el que vive. La vecinita será un eslabón más en una larga cadena, una cadena que intenta retratar distintos tipos de mujer, estereotipos (si lo prefieres) muy actuales, personajes reales a los que también les cuesta entender las formas que el amor adopta en este nuevo siglo loco y desordenado que vivimos, persona(je)s que tampoco encontrarán nunca el ideal ni mucho menos la felicidad.
Miss Hyde fue más allá del blog: ¿Seguirías escribiendo si nadie te leyese? Besitos.
Suprimir
FAG: Por supuesto. Escribir es un gozo interminable. Siempre hay algo que contar y una forma en que hacerlo. He escrito muchos años sin salir a la luz, he tirado a la papelera muchos miles de palabras y sigo escribiendo. Tengo una novela, Las palabras mágicas, que se vende poco a poco y que, a veces, recibe comentarios de los lectores, pero que está ahí, en la tienda o en la estantería de alguna casa, en una mesilla, sin que nadie la lea hasta Dios sabe cuándo... El Diario es distinto. Publico una página cada dos o tres días y recibe 100 visitas diarias, algunos comentarios, algunos silencios. Es una experiencia distinta, más cercana, como de tú a tú entre escritor y lector. Si dejara de suceder, sí: seguiría escribiendo, aunque este Diario, como todas las novelas, tendrá un final.

Mi lectora anónima, que siempre deja los comentarios más originales e inesperados, dijo: A mí me encanta el diario y tu forma de escribir. Gracias por tu generosidad compartiendo y por la oportunidad que nos das de hacerte una pregunta, aunque a mí me gustaría hacer más de una ;-) Mi pregunta -pelín extensa- es: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?
FAG: Mi querida lectora anónima, voy a responderte al revés. Creo que hay cosas, sobre todo ficción, pero no necesariamente ficción, que sólo leen las mujeres y otras que sólo leen los hombres, pero hay una Gran Literatura que conecta con las necesidades y curiosidades (literarias, vitales, emocionales...) de todo el público lector. Esto no quiere decir que unos y otras lean de la misma manera. No hay duda de que, en lo emocional, somos sexos distintos. Con el Diario quise exponer un punto de vista femenino a esa tan descrito drama del divorcio, pero no sólo para que se identificaran los hombres sino para que las mujeres entendieran que lo que sienten los hombres al caer al vacío es, si no igual, algo similar a lo que sienten ellas. Del mismo modo, la soledad, la compañía, la risa y el sexo, tienen puntos de vista al otro lado que son interesantes y entendibles.
Marta, que inspiró (aunque sólo en lo culinario) a la profesora de cocina Rotenmeier, dejó este comentario y esta pregunta: Mi feo, aunque parezca que te hemos abandonado, canija, el sastre y yo te seguimos leyendo diariamente. Estamos esperando con ilusión poder comprar tu segundo libro (ya me dirás como, porque lo quiero autografiado también, eh? Ahí va mi pregunta ¿por qué no tuviste un lio con la profe de cocina, así tipo el cartero siempre llama dos veces? Te deshiciste de ella demasiado pronto.
FAG: Ay, Marta, el Feo está condenado a no tener ninguna relación seria jamás. ¿No pensáis que, en el fondo, sigue enamorado de su mujer, la primera, la única, la última, como cantaría Barry White? Me estoy imaginando la escena sobre la mesa de la clase con harina y huevos y un poco de pimienta, ya me entiendes, pero nunca me han gustado las mujeres con mal humor y no quiero hacer pasar al Feo por eso. Sobre el libro, está ya a la venta en Lulu.com, pero a partir de la semana que viene intentaré hacerme con unos cuantos para enviarlos contrareembolso a los lectores mitómanos como tú que les gusta tener los libros autografiados. Avisaré aquí mismo.

Ina (superdulces) quiso acaparar la entrevista: Felix felicidades!!!... yo sere abusadora y te haré varias preguntas: ¿qué fue lo que te llevó a escribir "el diario de un feo recien divorciado"? ¿cómo haces cada post,tienes notas escritas y ese dia decides cual y hasta donde publicar o al sentarte frente a la compu comienzan a surgirte esas ideas que tanto nos han cautivado a tus seguidores?

FAG: Como he dicho en otras entrevistas, el Diario nació como respuesta a una necesidad que tenían mis amigos de sentir apoyo en sus rupturas. Ellos me contaban las penurias de sus divorcios porque necesitaban un oído. A veces, sugerían: Escribe algo sobre esto, pero cuesta mucho imitar la vida. Lo hice, principalmente, porque podía arrancarles una sonrisa dándole un tono ácido e irónico a la narración. En cuanto a los post, surgen ideas, tramas y las voy encajando en las épocas que mejor vienen, con un guión y una cronología para que no ocurra nada en el trabajo un domingo o en su apartamento por la mañana. Las horas de publicación están muy cuidadas por eso mismo. A veces, llega una idea u ocurre una anécdota y tengo que ir al blog a escribir sobre ello porque sería genial que le ocurriera al Feo... Pero eso son ocasiones. Habitualmente, todo está planificado de antemano.

Dolo, como lo suyo son las preguntas, dejó una sencilla y complicada a la vez: ¿Es "el feo" un trocito de ti...?
FAG: Es muy difícil escribir sobre un personaje, sobre todo en primera persona, sin meterse en su piel y en su corazón. Uno tiene que imaginar cómo piensa y cómo siente. Naturalemente, es muy difícil crear todo desde cero. Todos los personajes tienen siempre algo de su autor, algo autobiográfico o algo sentimental. El feo tiene muchas cosas mías, sobre todo esa forma especial que tiene de meter la pata. En otras ocasiones, el efecto sucede al contrario: uno se mete dentro del personaje que comienza a aprender de él, a imitar sus gestos y su forma de hacer las cosas. En este caso, espero aprender del Feo la forma en que es capaz de reponerse cada vez que el mundo se le cae encima.

S. del blog Pecados preguntó demasiado: Feillo, yo quiero que me digas,en que te pareces al personaje y si algún día habrá un asesinato en el libro o Lolo se volverá gay. Ah!y otra cosa,te has basado en alguien en concreto cuando describes la personalidad del feo?

FAG: Respondo por partes. El Feo, como he dicho ya, tiene algo de mí y algo de muchas historias de tristezas y separaciones que han ocurrido a mi alrededor. Los nombres de los personajes son los nombres de mis amigos y de algunos lectores (¿me prestas el tuyo?) pero sus personalidades están alteradas por el bien de la ficción, afiladas hasta hacerlas peligrosas y, sobre el papel, tienen ya muy poco que ver con los que me prestaron sus nombres. Lolo es, en realidad, muy divertido y siempre está haciendo tonterías, pero no es ni infiel ni bebedor como el del blog. Eso sí, me gustaría que el personaje diera un vuelco y resultara ser gay. Lo he valorado varias veces y no sé dónde encajar esos capítulos. Lo del asesinato... ¿quién no se cargaría a un "amigo" como Lolo?

La pregunta de Jota, conflictiva: ¿Qué le echan tus compañeros de trabajo al café por las mañanas (aparte de café, vamos)?

FAG: Creo que le ponen azúcar. Aparte de eso, es un café especial. Lleva complicidad, amistad, paciencia, confianza, ganas de vivir, ese tipo de cosas que uno siente cuando se marcha con alguien de vacaciones. Para el Feo y para los compañeros, echar un rato en la máquina de café es como irse de vacaciones juntos, aunque no revueltos.
Suprimir