viernes 19 de junio de 2009

El tiempo recobrado

El viajero pasional llega a una edad en la que, sin perder el respeto a Proust, salta directamente al último volumen de la colección para recobrar el tiempo que sabe que no debería perder(se) buscando el camino largo, sobre todo si apenas dispone de tiempo y existe un atajo hacia la X que marca el lugar. Así, un trasbordo puede convertirse en todo un viaje, una espera en una estancia y, si tiene que pasar 28 horas obligadas (por ejemplo) en Madrid, cogerá el atajo necesario para no mustiarse en una estación o en una habitación de hotel. El único suicidio permitido si uno pretende dejar que se le mustie el tiempo es sentarse en una terraza con un buen libro.

El pasado fin de semana tuve que pasar 28 horas en Madrid por obligación. Haciendo uso del móvil –porque últimamente nunca llevo reloj– y con el plano del metro en la mano, decidí revivir mis mandamientos de recobrar tiempos perdidos, acelerando el paso en los caminos para destensar el tiempo en los lugares adecuados.

Entre otros lugares donde perder el tiempo en solazar la vista y el espíritu, el viajero pasional puede acercarse a La Casa Encendida, uno de esos milagros que aúnan arte y público, donde encontrará, por ejemplo, una exposición llegada del MoMA, una colección de 500 retratos de Nueva York, ilustraciones de un siglo que ha convertido a esa ciudad gris en sus sombras, rectilínea y deshumanizada en sus números, en un mito romántico, acogedor en su blanco y negro, pleno de una humanidad diversa y apetecible. Allí estaba alguna de las fotografías de pies de Lisette Model, algunos Cartier-Bresson, retratos que Irving Penn hizo de Jerome Robbins, Igor Stravinsky... y una reproducción de un retrato de grupo realizado por Jacob August Riis llamado Nido de maleantes. El nombre lo dice todo. Aquellos tipos duros sugerían historias para más de un relato.

El viajero pasional mira librerías, pero siempre acaba comprando lo que menos espera. En esta ocasión, tomó el metro hasta Fuencarral para acabar en El Bandido Doblemente Armado, una cafetería que toma el nombre de una novela de Soledad Puértolas y que atiende su hijo, el también escritor Diego Pita. Es un sitio único, recogido en el exterior, con su escaparate de librería que nos sorprende al entrar convirtiéndose en bar. Al fondo hay una librería, atendida por el propio Diego, atento y abierto a atender las dudas del lector comprador que desee comprar un libro aunque sean las dos de la madrugada. La hora era más temprana, y aproveché para rebuscar en las estanterías, ejercicio en el que siempre acabo llevándome a la caja más libros de los que pensaba. Encontré uno de segunda mano (¡sí, también tiene libros usados!) de David Lodge que no había leído, pero se me había antojado uno de E.L. Doctorow: Ragtime, que había visto en el escaparate. Diego me dijo que estaba fuera de imprenta y no dudé en que tenía que llevármelo. Justo entonces me acerqué a la mesa y allí estaba, un librito de cuentos, un insólito bestiario escrito por el propio Diego Pita, que no te lo recomendará por pudor de autor, pero que allí estaba, a la vista, tentando al visitante pasional. No lo pude evitar, lo cogí y le pregunté con sorna si me lo recomendaba, a sabiendas de que no iba a tener otro remedio que llevármelo.

Después, como premio, me senté en la parte correspondiente a la cafetería del local, donde pude resarcirme del calor con un enorme té moruno helado que el barman adornó con una aromática ramita de hierbabuena, y la música, espectacular. Saqué mis libros recién adquiridos y me recosté en la silla a dejarme sorprender por las primeras páginas de Ragtime, habiendo saciado dos de mis predilecciones, los libros usados, de los que algún día hablaré, y los libros firmados.

Al día siguiente, contando las horas para tomar el tren, cumplí con la visita de al Caixa Forum, tan útilmente cercano a Atocha, que siempre cuenta con alguna exposición interesante, y me dejé caer por la Feria del Libro de Madrid, aunque, como suele ocurrir, al viajero pasional este tipo de acontecimientos tan magnificados, con sus trescientas y pico casetas, le producen una especie de Síndrome de Stendhal que da como resultado que vuelva con las manos vacías. Menos mal que siempre queda la Cuesta de Moyano, más asequible en precio y en títulos, donde uno puede recuperar algún clásico por poco dinero o encontrar libros que jamás imaginó que existieran, en el misterio de sus casetas gris rata.

Por último, el viajero pasional siempre vuelve con lo más valioso en la maleta, algunas ideas y algunas líneas garabateadas que darán lugar a más líneas y más páginas y más historias con que saciar el ansia de escribir. En ello está.

martes 16 de junio de 2009

Libros firmados

Algun@s lector@s me han preguntado cómo podían conseguir la segunda parte del Diario firmada. Yo siempre les recomiendo que compren en Lulu pero allí no los pueden conseguir autografiados y, como también soy de esos que tienen predilección por el autógrafo personalizado, os voy a dejar esta dirección: litteraturas (ojo, con dos tes) (arroba) gmail.com, donde podéis solicitar contrareembolso una copia firmada y dedicada de mi último libro. ¡No olvides dejar la dirección postal y el nombre para la dedicatoria!

Los precios (porque todo tiene un precio) son los siguientes:


· Diario de un feo recién divorciado 2: las páginas de 2008
17,95€
(gastos de envío incluidos sólo para España*)

· Diario de un feo 1 y 2 (dos volúmenes)
29,95€ (gastos de envío incluidos sólo para España*)

· Las palabras mágicas
22,95€ (gastos de envío incluidos sólo para España*)

(*) Desafortunadamente, sale demasiado caro enviar contrareembolso fuera de España. Para estos casos, recomiendo comprar en Lulu.com y, con el justificante de compra, escribir a la dirección anterior (litteraturas (arroba) gmail.com) solicitando una postal firmada por el autor, que gustosamente la enviará a vuestra casa.

La entrevista, al fin

Como prometíamos la semana pasada, aquí está la entrevista realizada con los lectores de Diario de un feo recién divorciado con motivo del lanzamiento del segundo libro de la serie. Félix Amador Gálvez contesta a las preguntas que los lectores han enviado:

Edu fue el primero en preguntar: ¿Cómo se vive una vida tan sinparar? ¿Al feo no le da nunca un yuyu de tanta aventura?
FAG: No cabe duda de que no es lo mismo leer una novela sentado en la terraza con un café al lado que en la pantalla del ordenador. El Diario es un diario porque eso facilita su estructura pero también porque crea un ritmo, y ese ritmo no puede parar, tiene que seguir siempre con nuevas aventuras, desventuras y sorpresas. De lo contrario, no habríamos llegado a 70.000 visitas ni tenido tantos seguidores.

VERONICA preguntó: Yo me muero por saber qué es y cómo se hace el "oso hormiguero". Besos al feo.

FAG: Je, je, qué curiosona eres. Por suerte, la curiosidad es uno de los factores que sigue moviendo el blog hacia adelante. El Oso Hormiguero es sólo una artimaña, una técnica para enganchar a los lectores y obligarles a dejar un comentario, como hacen los humoristas cuando conectan desde el escenario con el público. Podría haberse llamado Mono Aullador o Canguro Cachondo. La respuesta habría sido la misma: preguntas de los lectores y especulaciones, muchas e interesantes especulaciones sobre cómo se hace...
eva- lazarzamora preguntó, con toda la curiosidad del mundo: Yo quiero saber como acabó la historia con la vecinita de la camisetita pegada al cuerpo...
FAG: Las aventuras nunca acaban. La vecinita está ahí, tiene posibilidades y ocurrirán cosas. Creo que nadie duda ya de que es imposible que el Feo encuentre el amor de su vida. Es más difícil que intentar que se centre en el mundo en el que vive. La vecinita será un eslabón más en una larga cadena, una cadena que intenta retratar distintos tipos de mujer, estereotipos (si lo prefieres) muy actuales, personajes reales a los que también les cuesta entender las formas que el amor adopta en este nuevo siglo loco y desordenado que vivimos, persona(je)s que tampoco encontrarán nunca el ideal ni mucho menos la felicidad.
Miss Hyde fue más allá del blog: ¿Seguirías escribiendo si nadie te leyese? Besitos.
Suprimir
FAG: Por supuesto. Escribir es un gozo interminable. Siempre hay algo que contar y una forma en que hacerlo. He escrito muchos años sin salir a la luz, he tirado a la papelera muchos miles de palabras y sigo escribiendo. Tengo una novela, Las palabras mágicas, que se vende poco a poco y que, a veces, recibe comentarios de los lectores, pero que está ahí, en la tienda o en la estantería de alguna casa, en una mesilla, sin que nadie la lea hasta Dios sabe cuándo... El Diario es distinto. Publico una página cada dos o tres días y recibe 100 visitas diarias, algunos comentarios, algunos silencios. Es una experiencia distinta, más cercana, como de tú a tú entre escritor y lector. Si dejara de suceder, sí: seguiría escribiendo, aunque este Diario, como todas las novelas, tendrá un final.

Mi lectora anónima, que siempre deja los comentarios más originales e inesperados, dijo: A mí me encanta el diario y tu forma de escribir. Gracias por tu generosidad compartiendo y por la oportunidad que nos das de hacerte una pregunta, aunque a mí me gustaría hacer más de una ;-) Mi pregunta -pelín extensa- es: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?
FAG: Mi querida lectora anónima, voy a responderte al revés. Creo que hay cosas, sobre todo ficción, pero no necesariamente ficción, que sólo leen las mujeres y otras que sólo leen los hombres, pero hay una Gran Literatura que conecta con las necesidades y curiosidades (literarias, vitales, emocionales...) de todo el público lector. Esto no quiere decir que unos y otras lean de la misma manera. No hay duda de que, en lo emocional, somos sexos distintos. Con el Diario quise exponer un punto de vista femenino a esa tan descrito drama del divorcio, pero no sólo para que se identificaran los hombres sino para que las mujeres entendieran que lo que sienten los hombres al caer al vacío es, si no igual, algo similar a lo que sienten ellas. Del mismo modo, la soledad, la compañía, la risa y el sexo, tienen puntos de vista al otro lado que son interesantes y entendibles.
Marta, que inspiró (aunque sólo en lo culinario) a la profesora de cocina Rotenmeier, dejó este comentario y esta pregunta: Mi feo, aunque parezca que te hemos abandonado, canija, el sastre y yo te seguimos leyendo diariamente. Estamos esperando con ilusión poder comprar tu segundo libro (ya me dirás como, porque lo quiero autografiado también, eh? Ahí va mi pregunta ¿por qué no tuviste un lio con la profe de cocina, así tipo el cartero siempre llama dos veces? Te deshiciste de ella demasiado pronto.
FAG: Ay, Marta, el Feo está condenado a no tener ninguna relación seria jamás. ¿No pensáis que, en el fondo, sigue enamorado de su mujer, la primera, la única, la última, como cantaría Barry White? Me estoy imaginando la escena sobre la mesa de la clase con harina y huevos y un poco de pimienta, ya me entiendes, pero nunca me han gustado las mujeres con mal humor y no quiero hacer pasar al Feo por eso. Sobre el libro, está ya a la venta en Lulu.com, pero a partir de la semana que viene intentaré hacerme con unos cuantos para enviarlos contrareembolso a los lectores mitómanos como tú que les gusta tener los libros autografiados. Avisaré aquí mismo.

Ina (superdulces) quiso acaparar la entrevista: Felix felicidades!!!... yo sere abusadora y te haré varias preguntas: ¿qué fue lo que te llevó a escribir "el diario de un feo recien divorciado"? ¿cómo haces cada post,tienes notas escritas y ese dia decides cual y hasta donde publicar o al sentarte frente a la compu comienzan a surgirte esas ideas que tanto nos han cautivado a tus seguidores?

FAG: Como he dicho en otras entrevistas, el Diario nació como respuesta a una necesidad que tenían mis amigos de sentir apoyo en sus rupturas. Ellos me contaban las penurias de sus divorcios porque necesitaban un oído. A veces, sugerían: Escribe algo sobre esto, pero cuesta mucho imitar la vida. Lo hice, principalmente, porque podía arrancarles una sonrisa dándole un tono ácido e irónico a la narración. En cuanto a los post, surgen ideas, tramas y las voy encajando en las épocas que mejor vienen, con un guión y una cronología para que no ocurra nada en el trabajo un domingo o en su apartamento por la mañana. Las horas de publicación están muy cuidadas por eso mismo. A veces, llega una idea u ocurre una anécdota y tengo que ir al blog a escribir sobre ello porque sería genial que le ocurriera al Feo... Pero eso son ocasiones. Habitualmente, todo está planificado de antemano.

Dolo, como lo suyo son las preguntas, dejó una sencilla y complicada a la vez: ¿Es "el feo" un trocito de ti...?
FAG: Es muy difícil escribir sobre un personaje, sobre todo en primera persona, sin meterse en su piel y en su corazón. Uno tiene que imaginar cómo piensa y cómo siente. Naturalemente, es muy difícil crear todo desde cero. Todos los personajes tienen siempre algo de su autor, algo autobiográfico o algo sentimental. El feo tiene muchas cosas mías, sobre todo esa forma especial que tiene de meter la pata. En otras ocasiones, el efecto sucede al contrario: uno se mete dentro del personaje que comienza a aprender de él, a imitar sus gestos y su forma de hacer las cosas. En este caso, espero aprender del Feo la forma en que es capaz de reponerse cada vez que el mundo se le cae encima.

S. del blog Pecados preguntó demasiado: Feillo, yo quiero que me digas,en que te pareces al personaje y si algún día habrá un asesinato en el libro o Lolo se volverá gay. Ah!y otra cosa,te has basado en alguien en concreto cuando describes la personalidad del feo?

FAG: Respondo por partes. El Feo, como he dicho ya, tiene algo de mí y algo de muchas historias de tristezas y separaciones que han ocurrido a mi alrededor. Los nombres de los personajes son los nombres de mis amigos y de algunos lectores (¿me prestas el tuyo?) pero sus personalidades están alteradas por el bien de la ficción, afiladas hasta hacerlas peligrosas y, sobre el papel, tienen ya muy poco que ver con los que me prestaron sus nombres. Lolo es, en realidad, muy divertido y siempre está haciendo tonterías, pero no es ni infiel ni bebedor como el del blog. Eso sí, me gustaría que el personaje diera un vuelco y resultara ser gay. Lo he valorado varias veces y no sé dónde encajar esos capítulos. Lo del asesinato... ¿quién no se cargaría a un "amigo" como Lolo?

La pregunta de Jota, conflictiva: ¿Qué le echan tus compañeros de trabajo al café por las mañanas (aparte de café, vamos)?

FAG: Creo que le ponen azúcar. Aparte de eso, es un café especial. Lleva complicidad, amistad, paciencia, confianza, ganas de vivir, ese tipo de cosas que uno siente cuando se marcha con alguien de vacaciones. Para el Feo y para los compañeros, echar un rato en la máquina de café es como irse de vacaciones juntos, aunque no revueltos.
Suprimir

lunes 1 de junio de 2009

Segunda parte

Por fin va a aparecer en papel la segunda parte de Diario de un feo recién divorciado, titulado Las páginas de 2008, un esfuerzo ímprobo que confío en que tenga la misma acogida entre los lectores que el primer volumen.

Con motivo de esta edición, hemos decidido celebrarlo de una forma original y, como detalle hacia quienes hacen realmente posible que el blog siga vivo, coleando y matando moscas, el autor va a conceder en este mismo blog una entrevista en exclusiva a sus lector@s. Ell@ se merecen la primicia.

Tanto si eres lector asiduo o acaban de presentarte al Feo, y quieres participar en la entrevista, entra en los comentarios de esta entrada y deja tu pregunta antes del día 15 de este mes. El 16 de junio aparacerá aquí mismo la entrevista con vuestras preguntas y sus respuestas. Si te asalta la duda sobre qué tipo de curiosidad tienes acerca de este libro o sus personajes, siempre puedes viajar al pasado y releer alguna entrevista en la web como la que elaboró Victoria Chauvell para Nosotras.com y si quieres ver los detalles del nuevo libro ¡entra en el escaparate de Lulu.com!

¡Gracias por leer y apoyar al Feo!

Salud a tod@s.

Support independent publishing: buy this book on Lulu.


lunes 27 de abril de 2009

El Dios de los libros pequeños

Terminó la Feria del Libro. Llegaron los libreros, vendieron; llegaron los autores, firmaron; y todo volvió a la normalidad, como si de eso de los libros no se deba volver a hablar hasta el año que viene.

El balance, de todas formas, ha sido positivo. La presentación del libro de Dolo Vidosa fue mucho más placentero y menos traumático de lo que imaginaba. Pensé que, como tendría lugar el primer día de feria, Huelva no se habría enterado de la inauguración y ocurrió algo así. Yo, particularmente, sigo pensando que la ubicación de la Feria del Libro en la Avenida de Andalucía es un poco aislada, apartada del centro y del circuito peatonal, pero esto no tendría que ser un inconveniente. Lo fue, y mucho, la falta de publicidad del evento y la falta de cartelería; uno podría pasar veinte veces en coche junto a las carpas de la Avenida de Andalucía y no se enteraría de qué estaba ocurriendo dentro. ¿Qué tal un cartel enorme, visible para los coches que pasan, que dijera "Feria del Libro"? Si a esto le sumamos la lluvia y que los periodistas locales no acuden a ningún acto que tenga lugar a partir de las 3 de la tarde de los viernes...

El resultado, una tarde de inauguración más bien desierta. Fui temprano, entré en la caseta de la Feria a ver la presentación del libro de Francis Vaz y me encontré con que, aparte del autor y su editor, sólo había tres personas en el público. No vendría mal algo más de publicidad... La presentación de Algarabía de preguntas, media hora más tarde, fue cosa bien distinta. Comenzaron a llegar amigos y lectores de Dolo y la caseta de la Feria se llenó a rebosar, incluso había gente de pie. Todo un desafío para un presentador como yo, en su primera batalla.
No voy a extenderme. En el blog Gafas de cerca hay una crónica más detallada de lo que ocurrió.

Aparte de esta pequeña intervención, dediqué a la Feria la importancia que debe: me fui a recorrer estands y a rebuscar qué había que leer este año. Aparte del 10% de descuento de los libreros, el aliciente que busco siempre en la Feria de Huelva es saber qué se ha publicado en la provincia. Sigo huyendo, como siempre, de los bestsellers; y busco la fe del Dios de los libros pequeños, con menos tirada, más inaccesibles, más cercanos.

Me hice, por fin, con el último poemario del alquimista Santiago Aguaded, El libro de los perfumes (Isla Varia) (corrijo: el último debe ser Agencia del miedo, ganador del II Premio Palabra Ibérica de Punta Umbría, una antología de escalofríos escrita en mayúsculas) porque no había podido ir a ninguna de sus presentaciones anteriores. Me lo dedicó con su habitual humildad y me regaló un cuadernillo que contenía algunos poemas de Agencia del miedo más un poema inédito. También me hice con el último de Hipólito G. Navarro, El pez volador (Páginas de Espuma) una jugosa antología que trae como guarnición un completo estudio de su obra a cargo de Javier Sáez de Ibarra, en el que desmenuza su forma de hacer cuentos ingrediente por ingredente. Lo último y más curioso que conseguí fue el libro Lisboas, firmado con el heterónimo de Rui Vaz de Cunha y que promete ser un apasionante viaje literario y emocional por las muchas ciudades que conviven en la capital portuguesa. Luego, están los regalos, que siempre llegan. Destaco, por encima de todos, a Sebastián Mondéjar, que me envió su poemario La herencia invisible (Calambur), con el que quedó finalista en el Premio Internacional de Poesía 'Los odres', una obra magnífica sobre los sentimientos pequeños, la brevedad de los instantes, sobre el asombro de lo cotidiano.

Estos y algunos otros son mis nuevos libros, recién adoptados y dispuestos para que los trate con la vehemencia que se merecen.

A todos los que hayáis tenido la oportunidad de asistir, feliz lectura.

martes 14 de abril de 2009

Feria del libro 2009


Se aproxima la Feria del Libro de este año. Como ya ocurrió anteriormente, el escenario se ha desplazado de la Plaza de Las Monjas a las carpas de la Avenida de Andalucía. Supongo que, amenazando lluvia hasta el fin de semana, será un entorno más adecuado para el programa de actos que se anuncia, con firmas, presentaciones, música y teatro.

Dolo Vidosa presentará su libro Algarabía de preguntas el primer día, el viernes 17 a las 19:30 en la caseta de la Feria. Este que escribe tendrá el peligroso honor de presentar a la autora. Confío en que sirva para que este singular libro llegue a más lectores, aunque me consta (por lo que me cuenta Dolo) que está siendo un éxito nada modesto.

Espero veros allí.


viernes 27 de marzo de 2009

Sigo

Sigo emborronando mi nueva novela, sigo corrigiendo las pruebas de Lienzos en blanco y sigo adelante con el Diario del feo. Son, más que pájaros, bandadas las que me rondan por la cabeza. Sirva esta foto de homenaje al Gran Julio para ilustrar este tipo de sanos dolores de cabeza. Digamos que sigo.

En cuanto al Diario, es una cuestión obvia que escribir en primera persona un diario íntimo (aunque sea apócrifo) lleva su tiempo y sus horarios. Podría describirlo como cansancio, porque son ya casi dos años los que el personaje lleva viviendo a mis expensas, pero no puedo acabar con él porque necesita un final para su historia, un final que ya existe en mi mente y que no puede sobrevenir así por las buenas. Como toda historia, necesita un hilo conductor que lo arrastre al abismo... o a la gloria.

Entre tanto, leo. Lo hago porque de alguna manera tengo que desconectar de esos personajes que me apabullan y que me obligan a sentirme identificado para poder expresarme "como ellos". Para estos ratos tengo acumuladas lecturas compradas, regaladas y prestadas, por lo que hambre no voy a pasar. Acabo de terminar un libro de relatos maravilloso de Manuel Moyano titulado El amigo de Kafka. No voy a extenderme sobre él porque, aparte de la envidia y la admiración que me despierta, sus historias son para vivirlas. Como suena.

Por último, un aviso para navegantes: sigo buscando una editorial que distribuya en España el Diario de un feo recién divorciado. Las ediciones digitales y "a demanda" no están mal, pero sigo echando de menos una presentación del libro, encontrármelo en algún escaparate...

viernes 20 de marzo de 2009

Pájaros en la cabeza

Es la primera vez desde que tengo este blog que me implico en un proyecto. No me refiero a proyectos fugaces como relatos cortos (que a veces te atrapan, surgen y se desarrollan en una sola tarde) ni al cortometraje (que, gracias a Dios, ahora está en otras manos) sino a un proyecto a largo plazo como es una novela.

He retomado una de las muchas ideas que se amontonan en mi libreta amarilla y en mi disco duro, esos dos cajones de sastre donde tengo desde frases garabateadas hasta proyectos 'colgados' con más de cincuenta páginas ya escritas.

A veces, esto de dejar los proyectos viene bien. El que me trae ahora al teclado, el que hace que me ronden todo el día pájaros en la cabeza con sus personajes y sus problemas, con sus giros y sus puntos de inflexión, ha crecido desde que lo planté (en ambos sentidos de la palabra: el de jardinero y el de abandono) y ahora que lo retomo veo que tiene más solidez de lo que pensé en el momento de apartarlo de mis prioridades.

Avanzo lento, porque es una novela de muchas páginas y he de asumir riesgos como el de intentar compaginar una intriga que atrape al lector con los sentimientos de los personajes, porque el argumento, aunque no guarda mucha relación, siempre intento que surja como en En busca del tiempo perdido, esto es, desde las sensaciones hasta los hechos.

De momento, la protagonista ya me ha enganchado y los personajes comienzan a rondarme con sus historias. No me dejan ni en los momentos más íntimos y me los encuentro en los lugares más inusitados. Creo que es un buen paso para meterme en la historia. Cuando no pueda pensar en otra cosa, estaré seguro de que voy por el buen camino. A ver qué surge de todo esto.

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* Los personajes de la imagen son Tintin y el capitán Haddock paseando por la Plaza del Cabildo de Moguer. Corresponde a una colección de postales de lugares de Huelva recreados con el el típico dibujo de línea clara de Hergé y en las que han "incrustado" a los personajes. Es una de las imágenes que me vigilan desde la pared de mi estudio cuando me siento a escribir.

miércoles 18 de marzo de 2009

Inspiración retroactiva

Acabo de ir a recoger la primera prueba de imprenta de Lienzos en blanco. No es la primera vez que tengo en las manos uno de mis libros antes de que nazca, pero he de admitir que produce una emoción indescriptible ese primer contacto táctil y visual con una galerada. Es como acariciar el futuro.

Naturalmente, el libro no tiene fecha de lanzamiento. Estas cosas como todo en la literatura, son labor de paciencia. Si nos remontamos atrás, hace dos meses que envié el fichero de MSWord definitivo con el texto que se correspondía al manuscrito; más atrás, hace diez o doce meses que me comunicaron que aprobaban el proyecto de publicación; aún más en el pasado, hace veintisiete meses que envié el manuscrito; y, casi en la prehistoria, debo admitir que estos relatos fueron escritos en la década de los 90. Escribir, como digo siempre, es cuestión de paciencia, algo así como dedicarse a la jardinería: uno siempre, pone mimo, técnica, y la naturaleza decide cuándo y cómo florecerá.

Hace unas semanas leí en el blog La viga en mi ojo un divertido comentario sobre por qué no escribir novelas que se remitía a otro blog, el de Mateo de Paz, que argumentaba que escribir una novela es como dejar de fumar: cuestión de fuerza de voluntad. Aún no ha pasado el tiempo suficiente, supongo, porque todavía he de poner un poco más de paciencia en la balanza: me queda un paso y es corregir las pruebas.

He hecho un paréntesis en un proyecto que estoy perfilando y del que hablaré en un par de días y me he puesto a corregir. Reconozco que no es fácil. Son, como he dicho, diez relatos escritos hace diez años y repasarlos es como un ejercicio de inspiración retroactiva. Mi forma de escribir ha evolucionado, como era lógico. El cuerpo me pide reescribirlos totalmente, pero he de ser consecuente con el proyecto que ha sido aprobado y limitarme a corregir las faltas tipográficas y poco más, algo que requiere templanza. De momento, tengo una buena reserva de paciencia en el cajón y una melodía que últimamente atempera mis nervios y que me ayuda a concentrarme: Jordi Rossy y su Wicca.