lunes, 14 de septiembre de 2009

Trastorno disociativo

Dicen que el trabajo de escribir ficción implica síntomas cercanos a la esquizofrenia. Bien, puede ser cierto.

Hay días en que uno se levanta con el personaje metido en la cabeza. Lleva semanas o meses "viviendo" con el personaje a un nivel extremadamente íntimo. El alquiler que se paga por vivir como inquilino de sus pensamientos no es otro que una especie de esquizofrenia leve en la que, a ratos, el escritor piensa como el personaje. A veces, esto pesa.

Escribir una novela es un trabajo de meses y quizás años, un viaje del que uno conoce el punto y la fecha de partida pero no el destino ni la hora de llegada. El viaje tiene áreas de descanso y no son pocas las ocasiones en que el autor utiliza estos momentos de descanso para ¡escribir! Durante la elaboración de mi primera novela larga (Las palabras mágicas), tarea que me llevó dos años y medio, escribí una veintena de cuentos y relatos cortos. La estadística no está mal porque hace suponer que el viaje tuvo casi un área de "descanso" cada mes.


Ahora, desde la distancia, valoro la necesidad de estas áreas de descanso. Mi teclado lleva acumulados dos años y medio de un diario personal que no me pertenece, en el que un personaje habla a través de mí. Sumémosle áreas de descanso. Sumémosle también una novela que vagabundea por mi mente desde principios de año y que ya tiene forma esquemática, un principio, un final y una treintena de páginas mecanografiadas en mi disco duro. Sumémosle también el personaje que interpreto en mi vida privada... Son demasiados personajes para una sola esquizofrenia. ¿Me estaré volviendo loco o es simplemente cansancio mental? Un médico podría etiquetarlo como trastorno de identidad disociativo, pero el bolsillo no me da para tanto y no quiero acabar como un personaje de Woody Allen.

Voy a dejarlo en cansancio mental, que es más de andar por casa. No puedo con tanto personaje. Me hablan, me preguntan cosas, les doy opciones y arreglo sus problemas (a veces, los empeoro) y siempre me asaltan en los momentos más inadecuados de mi otra vida, la de andar por casa. Por eso llevo meses madurando el proyecto de asesinar a uno de ellos, al menos literariamente. El Feo no tiene solución. Anda enrollado con una mujer casada y los lectores están convencidos de que es lo más cerca que volverá a estar del matrimonio. Yo podría arreglarlo, pero no quiero. Le tengo cariño (como los lectores) a su peculiar forma de hundirse. Es un experto en caer, un filósofo de sus propios miedos y penas.

Pero también es un mal vecino. No puede vivir al lado de mi nuevo personaje, el que alimenta mi nueva novela, ni se lleva bien con los de mis relatos cortos, más profundos y más terrenales y más eruditos y más épicos... De modo que he de tomar una decisión. El Feo desaparecerá de la blogosfera en breve. Tengo pensado el final. Existe un borrador. No será un final feliz pero tampoco se hundirá del todo. Un hombre solo puede sobrevivir en la sociedad desestructurada que estamos terminando de crear. Será un final acorde con su personalidad y con su pasado. Pero será un final.


7 comentarios:

Kotinussa dijo...

Aunque hace muy poco que conozco al Feo, lo voy a echar de menos.

VERONICA dijo...

Vaya, osea que te vas a cargar al Feo...y yo que le estaba cogiendo tanto cariño. No sé, tú eres su Dios creador y tu decides, pero no olvides que hay almas vagando por el espacio informático ávidas de historias. Suerte en cualquier caso. Un abrazo.

Laura dijo...

Ohhh, qué pena :( :( :(

El feo me ha hecho pasar muy buenos ratos. Se le añorará en toda la web. En cualquier caso, enhorabuena por tus escritos y abraza al feo de mi parte.

Un beso.

Dolo dijo...

Me da mucha pena que lo "mates" pero tú eres su dios, así que hágase tu voluntad así en el blog como en el papel. Amen.

lectora anónima dijo...

No puedo evitar sentir pena, ¡qué cosas! No me he perdido ni una sola entrada.
Me ha enseñado mucho el personaje, he reído y me he emocionado con sus aventuras. Llegue a la blogosfera con él y le tengo un cariño tan especial que me gustaría irme con él.
Gracias por compartirlo,Félix, ha sido una experiencia maravillosa,lo voy a echar mucho de menos.
Besos a mi "feo".

sedemiuqse dijo...

Hola, agradezco tu visita al blog,
Esplendido lo expuesto, al menos para mi, has conseguido que lea algo larguito en la pantalla, me cuesta muchísimo leer en la pantalla, a no ser que sea cortito... je me río por lo de cortito....todo es tan relativo....

Bueno que me ha encantado.

Besos y amor
je

pd (mi otro yo)

http://carmenmolins1.blogspot.com/

Camaleona dijo...

Soy muy sensible a los finales tristes... así que avisa con antelación, no creo que pueda soportar vivir sabiendo que el feo ya no está en este mundo... BUAAAAA!