viernes, 4 de diciembre de 2009

Presentación de "Lienzos en blanco"

Por fin se presentó Lienzos en blanco. En el lugar adecuado y con las demoras propias de las apretadas agendas, las fuerzas que se habían reunido para poner en la calle este libro cargado de ilusiones y alusiones, de pintores y lienzos sin pintar, volvieron a congregarse para dar la voz de alarma. El libro existe.

El diputado de Cultura de la Diputación de Huelva, Juan Serrato, tuvo a bien introducir a este raro escritor con palabras amables y formales, antes de que el delegado de Cajasol, José Ángel Hernández, en el papel de mecenas, pasara el turno al autor.

Sí, tartamudeé intenciones y declaré lo indeclarable, que no soy ni he sido nunca un buen pintor y que esa frustración me devolvió como una pelota de frontón al lugar que me pertenecía, esto es, al papel en blanco; que mis ilusiones por pintar se quedan en meros pensamientos, sensaciones y frustraciones que están plasmados en estos relatos, que aderecé en plan pícaro con misterios e intrigas, incluso calcando biografías para construir relatos como pequeñas novelas históricas que harán las delicias de los lectores de biografías apócrifas...

He aquí los 10 relatos incluidos en Lienzos en blanco:

El dibujante de la Plaza Mayor. Antonio abandonó hogar y estudios para hacerse artista, pero sobrevive haciendo retratos a los turistas en la Plaza Mayor de Madrid hasta que una tarde descubre que, al dibujar, puede leer en los trazos de lápiz el alma de los demás...

Vincent y Theo es una historia de amistad, pero también una historia de alienación en la que un chico de pueblo pierde la razón, creyéndose la reencarnación de Van Gogh.

La dama del cuadro. Un vigilante de los Uffizzi sospecha que ocurren sucesos paranormales relacionados con un cuadro de Tiziano.

Paisaje antes de la batalla. Mi relato preferido. ¿Qué ocurre justo antes de manchar el lienzo en blanco? Dudas, teorías, creencias, inseguridades de artista...

Entre tinieblas, una luz. Una época de crisis y decadencia. España se sume en la miseria y un pintor da de comer a unos niños para que posen para un cuadro. Su nombre es Murillo.

Déjà vu. Mike Turlington vive en ese Londres del dinero, el lujo y la despreocupación. ¿De qué conoce a esa chica exótica de aspecto hippy? Su rostro le es tan familiar...

El rostro de Dios. Miguel Ángel pinta la Capilla Sixtina. Duda. Su propósito es pintar, por primera vez en la Historia del Arte, a un Dios antropomorfo. A priori, es una blasfemia.

La revolución del viaducto. ¿Qué obsesiona a ese enfermo mental, estupefacto frente a la reproducción de un cuadro de Klee?

Acuarela. Cada uno tiene su propia percepción del arte y de la pintura. No todo es teoría.

La edad de la experiencia. Leonardo da Vinci repasa, en los últimos días de su vida, las extrañas relaciones entre el arte y la política. ¿Por qué interesan más sus conocimientos de mecánica para la guerra en lugar de su don para la pintura?

3 comentarios:

Dolo dijo...

No creerle: ni raro, ni tartamudeos, ni nada de eso. Está hecho un perfecto anfitrión de actos como éste. Su impecable expresión escrita, también se hace oral cuando hace falta. Doy fe.

Enhorabuena Félix, me alegro mucho, ya lo sabes!!

lectora anónima dijo...

Enhorabuena Félix, por ese nuevo "momento" .
Ya está presentado y debe volar e ir de mano en mano, aún así lo seguirás acunando, mimando y acariciando como se hace con lo que uno ha parido.
Mucha suerte con todo.
Besos.

Dana Andrews dijo...

Muy apetecible, Félix. Ya el título es muy sugerente y acertado.