martes, 9 de marzo de 2010

De viajes y literatura

Va de viajes, señores, como ilustra el montaje fotográfico, uno de los pocos placeres que, al contrario que los demás, deviene en cultura (y cura) de los espíritus, que conforma personalidades si se entiende el viaje como viaje y no como turismo. En la brillante aunque tediosa película de Bertolucci El cielo protector aparecía este pensamiento: la diferencia entre el viajero y el turista es que este último viaja para volver. Déjenme añadir que el viajero nunca vuelve, porque siempre se queda de alguna manera en el destino como parte de ese destino permanece después en su alma. Los viajes nos cambian.

Con este espíritu y con el fetichismo del mitómano, comencé hace algún tiempo a escribir en un blog llamado El viajero pasional. La idea era relacionar arte y lugar, encadenar de una forma sólida el mundo vivido en lecturas y en películas con los lugares que pisaba en mis viajes, siempre con la premisa de que todo viaje es un viaje interior.

Ahora el blog se materializa en un libro, una pequeña guía pasional sobre el Moguer que vivió (y que vive a) Juan Ramón Jiménez. Hace unos meses, tuve la suerte de que la Fundación que lleva el nombre del poeta acogiera este proyecto con entusiasmo y que ahora pueda por fin verlo publicado. Hasta este momento, sólo era un borrador destinado a los amigos que visitaban este pueblo, una plaquette encuadernada por un servidor, una especie de obsequio exclusivo...

El que está ultimando la imprenta será un libro sencillo. Llevará ilustraciones a plumilla del autor, a modo de cuaderno de campo (o de diario de viaje), así como unos deliciosos dibujos cedidos por Julio Alvar. Tendrá un concepto breve, el de una guía de bolsillo que deberá acompañar a todo viajero que recorra el pueblo blanco del poeta, como un mapa espiritual de la ciudad que fue decorado e inspiración de la mayoría de sus obras. Concebido como una guía (literaria) de viajes, El Moguer de Juan Ramón Jiménez, breve guía para el viajero pasional se ciñe a los lugares de Moguer y Fuentepiña que inspiraron la Obra juanramoniana, lugares que son capítulos y que irán ilustrados con textos de Juan Ramón, de modo que el lector-viajero sienta que está pisando un escenario a la vez real y literario, virtualmente dentro de Platero y yo.

Se podrá adquirir en la misma casa-museo de Zenobia y Juan Ramón, como una herramienta más para los visitantes que se dejen caer por este rincón andaluz. Con un poco de suerte, quizás el lector-viajero se cruce con alguien que lo vea abstraído en el libro y le grite: «¡El loco, el loco!»

De momento, como he dicho más arriba, la imprenta está ultimando el libro. Si no surge ningún problema, verá la luz este mes.