sábado, 24 de abril de 2010

Premio 'Manuel Siurot' de Narrativa 2010

Resultó emocionante y, cuanto menos, inspirador recibir un premio en el Día del Libro, a tan sólo unos kilómetros de mi casa (después de haber tenido que recorrer la península para recoger unas líneas para mi currículum) y en una tierra tan vinculada a la literatura como es La Palma del Condado, especialmente cuando te entrega el premio una descendiente de Manuel Siurot…

Doy aquí las gracias al jurado por haber valorado un relato como Nadie sabrá jamás, que tanto esfuerzo me costó escribir, quizás por todos esos fantasmas que sobrevuelan la historia (la exclusión social del débil, la violencia gratuita contra la mujer…), o porque no era fácil hacerlo desde el punto de vista de un niño. Yo quería mantener un pulso narrativo entre el niño que cuenta la historia y el lector, de manera que, cuanto más incomprensible fuera para su mente inocente lo que ocurría, tanto más terrible fuera para un lector adulto.

Este niño, además, posee una doble inocencia, ya que, además de ser menor, tiene un coeficiente intelectual tan bajo que hasta su padre lo llama “tonto”. Pero la vida guarda sorpresas. Cuando el niño, enamorado de la maestra, recibe de ésta un libro (una versión abreviada, infumable, supuestamente infantil del Quijote), el niño descubre una paradoja que le hace ver la vida de otra manera: el criado ignorante que no sabe leer es el que soluciona siempre los líos en los que se mete su señor, un señor rico e inteligente que siempre está leyendo.

Del mismo modo, este niño será la pieza clave en la investigación de un crimen que se va a cometer. ¿De qué manera? No quiero destriparles la historia. Si quieren leerla, sólo tienen que dejar un comentario o enviar un email a litteraturas (arroba) gmail.com y les enviaré un pdf con el relato para que no tengan que esperar a que aparezca en papel.

Sólo quiero añadir que para ciertos crímenes no hay justicia suficiente en el mundo, pero que los autores de ficción tenemos el privilegio de poder crear pequeños espacios de justicia en nuestras obras. Puede que no solucionen la vida a nadie, pero son reconfortantes. Son justicia, al fin y al cabo, aunque sólo sea justicia poética.

(*) En la foto, recibiendo el premio de manos de Gema Ramírez Siurot.



6 comentarios:

Dolo dijo...

Eres grande, Félix: porque escribes de p.m., porque recibes los premios con sencillez y una sonrisa, porque nos lo cuentas así de bien, y porque crees en hacer justicia con los relatos(yo también creo en ello, es lo que nos queda a los que somos o fuimos débiles).
Besos, una vez más, ¡¡¡¡enhorabuena!!!!

Dolo dijo...

¡¡Quiero leer el relato!!

VERONICA dijo...

¡Enhorabuena! Me encantan los relatos, me encantaría leer el tuyo.
Saludos.

VERONICA dijo...

Gracias por enviármelo. Me ha gustado mucho, sobre todo la moraleja: hasta un retrasado mental sabe que no se debe pegar a una mujer. Otra vez: ¡enhorabuna!

Sebastián dijo...

Felicidades, Félix. Últimamente estás sembrado; bueno, yo creo que siempre lo estás. Envíame el relato cuando puedas, que tengo ya mucha curiosidad. Un abrazo.

javierjm82 dijo...

hola! soy un joven proyecto de escritor al que le encantaría poder leer tu relato. He leído tu entrada y me parece que debe de ser una obra digna de ser leída.
Estaría muy agradecido si me pudieras mandar una copia a la siguiente dirección: javierjm82@hotmail.es
Muchas gracias de antemano!