jueves, 7 de junio de 2012

Ex+

Hace poco tuve que escribir un curriculum. Tengo problemas con estas cosas. En primer lugar, porque hablar de mí mismo me pone nervioso, me hace autoanalizarme y este proceso siempre arroja resultados negativos. Un amigo se extrañó. "Si escribes ficción", me dijo, "no deberías tener problemas". Lo que él no intuye es que la ficción siempre es una realidad (mal) disimulada y que mis historias tienen tanta maña como sinceridad, por lo que quizás mienta menos cuando invento que cuando hablo de mí.

Resumiendo, procedí a redactar el temido CV. En realidad, en estos formularios, cuenta más el pasado que el futuro. A mí me hubiera gustado poner méritos como "Ahora escribo sobre el tema X" o "Voy a comenzar una novela en que la protagonista muere en la primera página"... pero lo que cuenta es el pasado. Qué has hecho. Qué hiciste. Qué te vieron hacer. El pasado, pasado está. No es que no sea hijo ni consecuencia de lo que escribí hace años (las vergüenzas primerizas hay que mostrarlas, como me dijo Santiago Aguaded) pero creo que mi fuerza está en lo por crear, ya que cuando termino, repaso y firmo una novela, ésta deja de pertenecerme y, muchas veces, como un mal amante, dejo de interesarme por ella. Pero lo hice. Describí mis antes.

He trabajado en muchas cosas. Soy ex-locutor de radio, ex-pinchadiscos de discoteca, ex-poeta, ex-articulista, ex-ilustrador, ex-autor teatral, ex-guionista, ex-jurado literario, ex-pintor premiado, ex-narrador premiado, ex-escritor autopublicado, ex-autor subvencionado, ex-jornalero, ex-funcionario de un juzgado, ex-camarero, ex-opositor, ex-actor aficionado... He aprendido de todas estas tareas aunque no he cobrado por todas ellas. Pero, si miramos más al fondo, como persona, también soy ex-joven, ex-lector inocente, ex-estudiante aplicado, ex-enamorado de la moda juvenil, ex-dibujante, ex-ilusionado, ex-novio de mi mujer, ex-amigo de algún idiota, ex-blando, ex-demócrata convencido, ex-conservador y ex-progresista, ex-chauvinista, ex-corredor de fondo, ex-jugador de volley, ex-preocupado por el físico, ex-preocupado por la necedad reinante, ex-paciente con el gregarismo, ex-telespectador, ex-cliente de El Corte Inglés, ex-políticamente correcto, ex-consumidor de cerveza sin, ex-impaciente y ex-muchas otras cosas con las que no les quiero molestar.

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2 comentarios:

Estefanía dijo...

También ex-desconocido, porque desde que leí tu "Diario de un feo" eres de lo más popular entre mis amigas lectoras, ja ja.

Un beso.

Loco dijo...

En la vida vamos pasando por muchos sitios y estados emocionales y estaciones en las que creemos que hemos conseguido ser como queremos, pero de todas ellas pasamos porque la vida sigue y avanzamos más y más sin saber a dónde llegaremos.

Aparte de este rollo filosófico quiero decirte que lo que has vivido (y publicado) te convierte, Félix, en ex de cosas muuuuy buenas siendo ex sin dejar de ser lo que has vivido.