martes, 20 de febrero de 2018

ESCRIBIR CANCIONES

Escribir canciones no es lo más bonito del mundo. Bueno, no lo es hasta que la canción termina y el público aplaude. Pero incluso entonces... Verlaine escribió que "una obra de arte no se termina; se abandona".

Pero para llegar ahí hay que trabajar muchas horas y quizás meses. Uno puede tener algún momento de euforia cuando encuentra una buena rima o escucha por primera vez un estribillo y nota que funciona pero, entre medias, hay mucho trabajo y mucha frustración. 

Una canción es una narración en unos minutos. Una canción (digamos) normal, es decir una canción de The Beatles o de Dylan, tiene una historia. No es poesía. Una canción debe (como si fuera una novela o un relato) proponer un planteamiento, un punto de inicio, explorar razones o complicaciones o contradicciones (perdón por la rima) y evolucionar hacia un final, quizás una crisis en forma de puente, un clímax  y una resolución. Pero si se trata de un musical, la letra y la música deben encajar en la trama de una manera activa, no sólo continuar el tono de la obra sino ayudar a su desarrollo. 

Con el musical El Médico el trabajo ha sido mucho más complicado. En El Médico la cosa se complica cuando los diálogos son cantados, especialmente si conlleva un giro argumental o emocional, aunque ayuda si el compositor recurre a un leitmotiv anterior porque, de este modo, el espectador puede sentir el mensaje con la música además de con las palabras.

Y, además, debe rimar de una manera adecuada, dentro del tono en el que se expresan los cantantes cuando hablan fuera de las canciones y sin florituras, porque una de las cosas más importantes de cantar un musical es evitar que un efecto especial (sea atrezzo, luz o rima) nos llame tanto la atención que nos paremos a pensar en ello como un acontecimiento y nos olvidemos de lo principal: la trama. 

Podría seguir divagando pero tengo un texto sobre la mesa y debo continuar escribiendo. No, no es fácil escribir canciones.

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